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Inés Prats

Tenemos que lograr una mente amable, como la del chamán

Tengo la suerte de conocer la filosofía chamánica de la mano de Inés Prats, una chamán del S. XXI

12 de marzo de 2017

Me acerco hasta tierras solsoninas a conocer a una chamán, Inés Prats. Yo, que creo que quizás vestirá vestidos de colores y llevará colgantes extraños, me sorprendo encontrándome con una mujer moderna, activa, profunda, sorprendente y llena de energía, vistiendo pantalones tejanos y camiseta. ¡Una chamán del S. XXI!
Y en una mágica cabaña en medio del bosque, disfruto charlando de la pasión que Inés siente por el chamanismo y del cual ha hecho su filosofía de vida.
Inés Prats es actualmente responsable del centro Llum del Mediterrani desde donde ayuda a muchas personas a través de su visión chamánica de la vida y el universo. Os dejo aquí nuestra charla.

 

¿Por qué te hiciste chamán?

El detonante fue la muerte de mi madre, que me entristeció mucho y me hizo creer que no la vería nunca más. En aquella época, yo tenía mi estudio de ingeniería y me iba muy bien, pero al final siempre me preguntaba qué sentido tenía la vida. Entonces conocí a una chamán, la Uné, y empecé a ser feliz de nuevo, tranquila de vivir con un sentido… ¡Y he seguido conectada con mi madre!

Uuuooo…

Sí, empecé con la chamán. Cerré el estudio que me ocupaba muchas horas y me producía mucha presión y busqué un trabajo que me permitiera trabajar desde casa y disponer de más horas. Paré 3 meses para poder limpiar todo aquello que me impedía salir adelante y organizarme para el futuro que me esperaba... cuidándome al 100%!

¿Y empezaste a sentir como hacen los chamanes?

Sí, al principio era como una emisora de radio mal sintonizada, donde no puedes coger la frecuencia. Pero un día, con la práctica, el fruto de trabajarte y por cuestiones innatas, sintonizas la emisora y ¡ya está! Entonces te va llegando información, todo aquello que necesitas para sanar, ayudar a encontrar la verdad de las personas... Ahora es mi filosofía de vida, es una conexión con el universo.

... al principio era como una emisora de radio mal sintonizada, donde no puedes coger la frecuencia

¿Qué es un chamán en realidad?

Un chamán es alguien integrado con la naturaleza, que forma parte de ella y del universo. Es aquel que ve en la oscuridad, ve la verdad, la esencia, la autenticidad de las situaciones y las cosas. Lee las emociones de las personas a través “del sentir” llevado al máximo y a través de los viajes chamánicos, alterando el estado de conciencia. Canaliza y mueve energía para sanar y equilibrar... aumenta la vibración de la persona…

No todo el mundo puede serlo pues…

Hay una parte que se lleva dentro, pero todo el mundo puede desarrollar el espíritu chamánico. Porque somos cambio y todos nos podemos modelar. El chamanismo es una filosofía de vida.

Pero nos tenemos que modelar de forma responsable

Sí, y lo más importante es el respeto hacia todo y todo el mundo. Cuando hago formación siempre dedico mucho tiempo a enseñar los valores del chamanismo, antes de hacer viajes chamánicos o cualquier práctica: respetar, eliminar el ego, potenciar la humildad, conseguir una mente amable, aceptar las situaciones, gestionar de forma correcta las emociones… Una vez queda clara la filosofía chamánica, entonces empiezo las prácticas.

Parece que los chamanes sean invulnerables, que no sufran o no les afecte nada…

Bueno, el chamán vive en paz, en equilibrio, a pesar de que evidentemente yo también tengo trabas! El secreto está en gestionar las emociones. Si yo quisiera, sufriría, pero he aprendido a gestionarlas, a hacer viajes chamánicos y a entender la información sensorial que me llega, de tal manera que puedo vivir prevenida. Todo pasa por algo, para aprender, para crecer…

En el fondo es una aceptación

Sí, aceptas que cada cual ha tomado una decisión y que todo está en el lugar donde tiene que estar. Entonces vives tranquilo.

Puede parecer frío…

No porque quieres y te quieres, sin condicionantes, aceptando que cada uno vive aquello que tiene que vivir para evolucionar. Partes del hecho de que las cosas están pasando por alguna razón. Entonces todo se relativiza.

Hay una parte que se lleva dentro, pero todo el mundo puede desarrollar el espíritu chamánico. Porque somos cambio y todos nos podemos modelar. El chamanismo es una filosofía de vida

¿Y que hay que hacer para vivir un viaje chamánico?

Lo más importante es creer. Si no crees, ¡nada de nada! Yo creo en todo aquello que veo en mis viajes. Y el tiempo me acaba confirmando que es verdad. Pero para viajar hay que parar la mente y alterar el estado de conciencia.

Explícame esto de alterar el estado de conciencia

Es cómo cuando un niño pequeño se echa a llorar y la madre se lo pone en el pecho y le mece con el sonido… “oooooo.. oooooo.. ooooo..”. Le está alterando el estado de conciencia, lo está relajando. Yo lo hago con el tambor. Si estoy relajada y saco toda la parte mental, la paro, la descanso… entonces permito que me llegue más información. Los viajes chamánicos pueden explicarse de formas muy místicas, pero yo soy muy práctica: siempre busco la máxima relajación para permitir que me llegue más información. Y cómo todo el universo está interconectado, puedo viajar a la realidad de abajo o la de arriba.

Bueno, el chamán vive en paz, en equilibrio, a pesar de que evidentemente yo también tengo trabas! El secreto está en gestionar las emociones. Si yo quisiera, sufriría, pero he aprendido a gestionarlas

Un momento… ¿hay una realidad abajo y otra arriba?

Sí. Se llama así.  Habrá chamanes que te hablarán de los mundos o viajarán de otra manera. Y quienes hacen Reiki te dirán otra cosa, por ejemplo. Si a todo esto le quitas el ego, la necesidad de poner nombre, de bautizarlo, catalogarlo o conceptualizarlo, no deja de ser nada más que una búsqueda de información en otras realidades. Hay más energía, no somos esto y ya está, así que ve a buscarla con reiki, taitxí o chamanismo, ¡es igual! Lo más importante es que te vaya bien y te dé las herramientas que tu necesitas.

¡Creo que lo más difícil es justamente no quererlo definir!

Sí. Cuando haces un viaje puedes poner la mente o viajar de verdad. Cuando las personas vuelven de un viaje chamánico se lo hago explicar. Enseguida sé quién ha puesto la mente y quien no.

¿Y por qué se necesita el tambor? Algunos chamanes utilizan plantas, ¿no?

Cada chamán utiliza y se adapta a las herramientas que tiene en su entorno porque son con las que está familiarizado. Yo viajo con el tambor y no he utilizado la ayahuasca porque creo que no forma parte de mi medio. Un chamán de Perú se ha criado en un entorno diferente... y la puede asimilar.

Como buena ingeniera ¡me gusta tener las cosas controladas! Me dejo llevar por lo que siento, pero soy muy consciente de los actos que hago y como me pueden repercutir, porque un vez los he hecho, ¡ya los tengo! Si yo trato mal a una persona, este acto ya lo tengo; si yo me tomo una ayahuasca y paso un mal momento o no lo sé gestionar, todo esto ya lo tengo y mi cuerpo se va impregnando de todas estas experiencias. Por lo tanto, ¡cuidado! Para mi, el tambor es una guía. Mientras lo tocas quizás te vienen pensamientos: “no he limpiado la cocina” o “tiene que venir aquella persona”, pero el tum, tum, tum te vuelve a centrar, te trae al estado de conciencia que necesitas. Además, su vibración nos altera y remueve las neuronas y los estados mentales: alfa, delta… Y también sana.

¿El sonido del tambor sana?

Sí, sana por si mismo. Por ejemplo, cuando tengo en la camilla a una persona que estoy tratando y veo que no lo consigo, cojo el tambor y éste me ayuda a visualizarla con más claridad. Él solo hace el trabajo.

Si yo trato mal a una persona, este acto ya lo tengo; si yo me tomo una ayahuasca y paso un mal momento o no lo sé gestionar, todo esto ya lo tengo y mi cuerpo se va impregnando de todas estas experiencias

¿También utilizas la salvia, no?

Sí, la salvia blanca y la utilizo para limpiar. Cuando se quema, su humo reparte, vuela, esparce y transporta todas aquellas intenciones de sanación. Cuando encendemos un incienso, hay que poner una intención para que el humo la reparta por la casa. Hay que utilizar toda la energía que tenemos, ¡no somos sólo piel y huesos! Y mi trabajo es explicarlo, tanto a las personas que creen como a las escépticas.

En el fondo ayudas a conectar con todo y a tener una visión más amplia ¿no?

Sí, y siempre empiezo haciéndoles ser conscientes de “cómo” viven su tiempo: cómo se despiertan, como se miran al espejo, como tratan a aquella persona, como se sienten, como se administran, como deciden levantarse… Sólo tenemos un tiempo y quizás lo estamos viviendo de cara a los demás, malgastándolo. Nuestro tiempo sólo es nuestro y si algo no nos gusta lo tenemos que cambiar. ¡Y podemos cambiarlo!

Los viajes chamánicos pueden explicarse de formas muy místicas, pero yo soy muy práctica: siempre busco la máxima relajación para permitir que me llegue más información. Y cómo todo el universo está interconectado, puedo viajar a la realidad de abajo o la de arriba

Normalmente vivimos nuestro tiempo en piloto automático, sin ser conscientes de todo eso

Sí, y esto sólo lo podemos entender a través “del sentir”. En nuestro día a día nos olvidamos de sentir. Pero cuando lo recuperamos, todo se nos facilita y vemos las cosas tal como son. Cuando yo llevo “el sentir” al máximo, ¿que desarrollo? Mi intuición. Y con ella ¿que puedo hacer? Puedo crear, intuir mi vida…

¿Así de fácil?

Sí. Yo puedo coger un libro, leer una página y si me preguntas, puedo explicártela o quizás no. En la vida es igual. “El sentir” es estar atento. Muchos veces decimos: “¡yo no quiero esto!”. Pero si nos paramos y escuchamos, a menudo descubrimos que sí que lo queremos. Tomamos decisiones muy mentales y rebuscadas. Cuando las personas aprenden a romper con esta manera de vivir ya no hay marcha atrás y es tan agradable que quieren continuar.

También podríamos decir: ¿estar presentes?

Y contigo, ¿como se aprende este “sentir”?

A través del físico y la actividad, con el tambor, los caballos, la naturaleza y en la camilla. Les hago subir a los árboles, sobre piedras, andar de noche por el bosque, acompañados del sonido del tambor chamánico… Les enseño a vivir el tiempo de una forma diferente. Las personas reaccionamos a través del físico: un abrazo, el frío o el calor, los olores… Pongo a las personas al límite a través de experiencias que nos hacen dar cuenta de que lo importante es lo que siento, no lo que veo. Y la primera pregunta que hago es: tienes un tiempo limitado, ¿como lo quieres vivir?

No pensamos nunca en el tiempo que nos queda

El enfoque del bienestar y la medicina están cambiando y se necesitan nuevas formas de pensamiento. En todas las experiencias que realizo siempre aplico el chamanismo activo para llevar “el sentir” al máximo, aprender a tener una mente amable y descansada, tener presente que no podemos comprar nuestro tiempo y no lo podemos malgastar, reconectar con la naturaleza, saborear la fuerza de la energía del hombre y las conexiones que hay entre nosotros y con el universo. ¡Todo está conectado!

No es la idea que todo el mundo tiene de los chamanes, ¿no?

No. Yo quería desmitificar el chamanismo y no hacerlo tan introspectivo... soy una persona muy práctica y activa. Cada vez vienen más empresarios, directivos, personas escépticas -al principio- o que no han practicado nunca el chamanismo, que piden unas herramientas para dejar de estar sobre-estimuladas y que les ayuden a vivir su tiempo individualmente como ellas quieren. Cada uno, sin abandonar sus responsabilidades y personalidad, adaptan las herramientas que les doy a su día a día.
Me hace feliz ver como esta filosofía de vida ayuda a que las personas sean libres.

... esto sólo lo podemos entender a través “del sentir”. En nuestro día a día nos olvidamos de sentir. Pero cuando lo recuperamos, todo se nos facilita y vemos las cosas tal como son

¿Por eso lo llamas “chamanismo exostático”?

Sí, porque “exostático” es lo contrario de estático. Es el chamanismo activo, porque como te decía reaccionamos a través del físico y a mí me gusta mover a las personas. Yo por ejemplo, no puedo retirarme una semana, ni apartarme de todo el mundo o meditar muchas horas porque tengo unas obligaciones. Se trata de aprovechar el tiempo que tienes aquí y adaptar de forma activa esta filosofía de vida, esta meditación activa.

¿Y porque con caballos?

A mí me gustan mucho los caballos porque tienen mucha energía, son muy intuitivos y además sanan a las personas, tal y como puede sanar el tambor. El caballo es un facilitador más que me ayuda a conectar con la persona que estoy tratando y a hacer el trabajo más rápidamente. A menudo, cuando la persona llega aquí, lo primero que hago es darle las riendas del caballo para que lo lleve ella sola. Muchas me dicen que no pueden, que les da miedo. Después hago que se estire encima del caballo, para que note su calor, como hincha la barriga, como respira, como se mueve y como un caballo se inquieta cuando la persona también lo está. Entonces empieza a sentir al caballo.

Cuando yo llevo “el sentir” al máximo, ¿que desarrollo? Mi intuición. Y con ella ¿que puedo hacer? Puedo crear, intuir mi vida…

¡Que bonito!

Sí, y muchos es echan a llorar. No les he preguntado nunca pero yo creo que es de alegría y de la libertad de “sentirse ellos”. Las personas estamos hechas para sentir y lo estamos perdiendo. “El sentir” es la vida que nos alimenta, es nuestro espíritu de lucha… Tenemos que potenciar nuestro espíritu de supervivencia y eliminar la resignación. Cuando las personas se estiran sobre el caballo tienen aquella sensación de: “aquí estoy”, y cuando se encuentran ¡ya no hay marcha atrás!

Conectan con el caballo y con ellos mismos…

Sí. Ven al animal tan puro, sin problemas mentales, malos pensamientos, ni prejuicios… y todo esto se nota porque somos energía.

Tratas a muchas mujeres empresarias, ¿verdad?

Sí. Algunas de ellas vienen porque ya tienen suficiente y necesitan hacer un clic. Muchas viene -no sé como decirlo- frías y ellas mismas me lo dicen. Un ejercicio que les hago hacer en casa es ponerse crema cada mañana, acariciándose suavemente, sin prisa, para sentir quién son.
En las experiencias, potencio la feminidad. No para presumir, sino para alzar los valores que definen a la mujer: la bondad, entender a los nuestros, acariciar, acoger...

Pongo a las personas al límite a través de experiencias que nos hacen dar cuenta de que lo importante es lo que siento, no lo que veo. Y la primera pregunta que hago es: tienes un tiempo limitado, ¿como lo quieres vivir?

Tú también eres empresaria

Sí, y tengo muy claro que sólo puedo ocupar una parte de mi tiempo porque necesito atenderme a mí y a mi familia. Desde la antigüedad la mujer es la que vela por la familia, la que abraza, la que acoge, y estamos perdiendo el valor de la feminidad, lo estamos capando y haciendo desaparecer.

Los chamanes también dan información a las personas, ¿no?

Sí, si la piden, la necesitan y les puede hacer crecer. El chamán vive con “el sentir” al máximo y recibe mucha información. Pero no damos toda la que nos llega porque lo más importante para nosotros es el respeto y podemos hacer daño. A menudo dicen que el chamán explica fábulas. En realidad tiene que encontrar la manera de que la persona entienda el mensaje o de podérselo hacer llegar para que cambie. Es como una guía.

Las personas estamos hechas para sentir y lo estamos perdiendo. “El sentir” es la vida que nos alimenta, es nuestro espíritu de lucha… Tenemos que potenciar nuestro espíritu de supervivencia y eliminar la resignación

¿Y qué es un animal de poder? ¿También se utiliza?

Sí. Es una energía que al principio no visualizas, pero con el tiempo lo acabas haciendo. Te lo puedes integrar cada día una rato. El animal de poder también es medicina y el chamán siempre hace los viajes con él.

¿Medicina?

Sí, porque te aporta aquello que te falta, pero a la vez su energía sirve para sanarte.

Aparte de los animales, ¿también puedes conectar con los espíritus de la naturaleza?

Sí, con los árboles por ejemplo, a través de un cordón, siempre pidiendo permiso y ellos te aportarán lo que necesitas... igual que puedes conectar con la luna y el sol!

Uuaauu… ¿Y como conectaste con el proyecto de Llum del Mediterrani?

Una vez formada como chamán me pregunté: Y ahora ¿qué legado quieres dejar? ¿que quieres hacer?. Pensé que quería dedicarme y transmitir la filosofía chamánica a mucha gente y hacerlo llegar a personas prácticas y activas como yo. Personas que no quisieran abandonar sus responsabilidades pero que necesitasen unas herramientas para sentir al máximo su tiempo. Entonces conocí a mi pareja. Y desde entonces yo me encargo de las terapias y los programas y él lleva la gestión -¡a mí esto me agobia!-

¿Y como lo hacéis?

Bueno, en Llum del Mediterrani tenemos una premisa que es la de fomentar la individualidad de la persona por delante de la sociedad: primero tú, segundo tú y tercero tú. Les motivo mucho para que trabajen su individualidad ante todo: Si yo estoy bien, el resto estará bien. Y les muestro una forma diferente de vivir su tiempo.

... no damos toda la información que nos llega porque lo más importante para nosotros es el respeto y podemos hacer daño. A menudo dicen que el chamán explica fábulas

Con las experiencias físicas que me explicabas antes…

Sí. Jugamos también con los diferentes tipos de mente. Tenemos que conseguir llegar a una mente amable, como la del chamán. La que consigue el chamán y que trabaja, pero que a todo el mundo le va bien. Es la mente que no presupone, no imagina, no juzga y que se quiere… Tenemos que anular la mente hiriente, la que ni vive ni deja vivir, la de la queja, la crítica, la mártir… Intento transmitir a las personas que tienen el tiempo que tienen, que no tengan miedo de nada, porque no pasa nada y no se pueden hacer daño si sienten con el corazón. Tenemos pensamientos y emociones y los necesitamos los dos. En función de cómo gestionamos estas emociones y pensamientos tendremos una actitud ante la vida, como personas individuales. Todo esto es el que trabajamos en Llum del Mediterrani.

¿Las terapias son tanto en grupo como individuales?

Sí. Individuales o por parejas que quieren vivir la experiencia juntos. Y también vienen grupos familiares y de empresa -directivos y trabajadores- para pasar un par de días. Les ayudo a desarrollar la intuición, “el sentir”, a preguntarse: ¿quién soy yo?, y poder crear la vida que quieren, porque nosotros ¡proyectamos lo que queremos!

Muchas gracias Inés por mostrar con tanta naturalidad este mundo tan fascinante y misterioso del chamanismo…

Gracias igualmente…

¡Siento que estás visualizando mi alma!

¡Pues sí!

(Gracias a la compañía de Sol, un fantástico ser-animal-perro)

Cristina Jané

Llicència de Creative Commons

 

Enlaces de interés relacionados en esta charla:

- Llum del Mediterrani

- Inès Prats contacte

 

 

 

 

 

 

 

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