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Daniel Gabarró

Tu no puedes hacerme cambiar si yo no quiero

Aprendo de las sabias palabras de Daniel Gabarró, acompañante en procesos de autoconocimiento y crecimiento personal

13 de junio de 2016

Con la profunda certeza de que recibiré una lección personal, me dirijo a las bonitas tierras de Lleida a charlar un rato con Daniel Gabarró, maestro y guía, escritor, ponente y empresario, entre otras dedicaciones…, aunque la más misteriosa es sin duda la que utiliza para presentarse: “Un sherpa espiritual”.

Daniel también ofrece libros, material y cursos para aportar nuevos valores, inspirar y acompañar a las personas, empresas y organizaciones desde una visión más consciente del mundo.
A lo largo de la charla puedo percibir su humildad, la alegría, el respeto, el afecto sincero… Pero lo que siento de veras es que Daniel Gabarró ha grabado la palabra “aceptación” en su experiencia personal, hasta el punto de integrarla en la energía que transmite. Y me doy cuenta que estoy ante alguien muy sabio, con un largo camino recorrido y que continúa andando con firmeza.

Es fantástico reconocer en el otro la aceptación hacia ti mismo. ¡Gracias Daniel! ¿Será ésta mi lección? Ojalá sus palabras os ayuden tanto como a mí. Aquí las tenéis.

 

¿Te gusta la montaña?

Me gusta mucho la montaña, pero no estoy en forma y ¡me canso mucho! Así que sólo paseo de vez en cuando, pero no hago excursiones largas. La única montaña en la que siempre estoy es en la interior, la montaña del autoconocimiento. 

Y el apodo de “sherpa”, ¿de donde sale?

Básicamente del rol. Un sherpa es una persona que te acompaña en un camino que él ya ha hecho y que conoce. Por lo tanto ¡te ahorra mucho trabajo! Acompaño a personas a caminar en su interior, para que conquisten sus propias cimas, para que lleguen a conocerse profundamente…

Ahaa…

Pero un sherpa sólo puede serlo del camino que conoce.

¿Y acompañas a las personas en lo personal, profesional, educativo…?

Sí, las acompaño en los caminos que conozco. He sido maestro a lo largo de 25 años, soy empresario, he hecho mucho crecimiento personal, mucho autoconocimiento… Por lo tanto son 3 áreas en la que puedo acompañar a las personas: educativa, empresarial y grupal. Pero mi acompañamiento siempre es desde la conciencia, desde los valores. Y con ternura. Conocernos es un trabajo que se tiene que hacer con amor, con ternura hacia nosotros…

El sherpa es una persona que te acompaña en un camino que él ya ha hecho y que conoce. Por lo tanto ¡te ahorra mucho trabajo!

¿Y cual de ellas te gusta más?

La que más me gusta y es más profunda para mí es la espiritual. El acompañamiento empresarial abre los ojos a los valores y vemos que no son contrarios a las ganancias empresariales… El acompañamiento educativo enseña metodologías innovadoras… pero lo que más me gusta es que la persona se reencuentre con su esencia: el acompañamiento espiritual.

Y tus “clientes” ¿son pacientes, alumnos…?

¡Son alumnos! Ni tan siquiera les considero clientes. Tengo alumnos. Ellos aprenden y yo aprendo con ellos. Mi trabajo es una gran suerte. Me permite aprender mucho porque estoy obligado a enseñar con claridad… Y esto me ayuda a entender cada vez más las cosas.

Y el perfil de estos alumnos, ¿cual sería?

A veces son personas individuales; otros son terapeutas, empresarios… Yo les acompaño como sherpa. Son personas que quieren vivir con intensidad, que quieren ser más felices. Yo les acompaño, les facilito herramientas para vivir en plenitud.

Pero como también tengo una vertiente muy fuerte de “profe”, a menudo asesoro en escuelas y en claustros sobre como educar para conseguir la felicidad o sobre la didáctica de la ortografía o los problemas matemáticos…  He sido profe de escuela durante 25 años y claro, es un mundo que conozco en profundidad.

Pero a veces los sherpas también te ayudan con el equipaje, ¿no?

Yo te ayudo a llevar cosas que tú todavía no puedes llevar, pero que llevarás cuando llegue el momento. Te acompaño y te hago fácil la excursión.

¿Por ejemplo?

La culpa. Cuesta mucho de llevar. Yo la cojo y si puedo, te la transformo, por ejemplo, haciéndote entender qué: “tú no eres responsable de lo que los demás hacen con tus errores. Tienes derecho a equivocarte, pero no eres responsable de lo que los demás hacen con tus errores”.  Cuando integras esto, la culpa se deshace como un cubito de hielo…

Tu no eres responsable de lo que los demás hacen con tus errores. Tienes derecho a equivocarte, pero no eres responsable de lo que los demás hacen con tus errores

¡Uff!, pero con los errores de los demás ¡nos enfadamos a menudo!

Sí, pero también es cierto que aquello que yo hago con sus errores, con los errores de los demás, sólo depende de mí. Y lo que los demás hacen con mis errores depende de ellos. Entonces cuando transmito esta idea y profundizamos en ella, la persona se libera de muchas cosas. Sólo es un ejemplo…. pero la clave es ofrecer herramientas para que se puedan auto observar e integren informaciones de sabiduría. En este sentido les estoy aguantando la cámara, les hago de espejo. Es una forma de cargar su peso.

Y en tu caso, ¿cual ha sido el camino elegido? He visto que tienes muchos títulos…

Durante mucho tiempo he trabajado el autoconocimiento porque me hacía falta, lo quería y era una forma de sacar lo mejor de mí. Pero yo no escojo el camino que cojo. Me limito a decidir las cosas que me van pasando. Entonces mi vida se escribe a partir de muchos “Sí”. Pero yo no busco, ni tampoco tengo muy decidido hacia donde voy. A partir de aquí la vida se expresa y esto es muy bonito.

Pero llega un momento en el que “decides” ser guía de los demás…

Bueno, no es exactamente así. En aquel momento yo era “profe” de escuela y uno de mis maestros espirituales me dijo: “Sólo entiendes las cosas cuando las enseñas. Tú eres maestro, así que ¡espabila! Comparte lo que has aprendido y lo acabarás aprendiendo del todo. A partir de ahora tienes que ponerte a enseñar. ¡Piénsatelo! ¡Da el paso!”- Me sugirió que compartiera estos conocimientos. Y  acepté encantado, ¡naturalmente!

Sólo entiendes las cosas cuando las enseñas. Tú eres maestro, así que ¡espabila! Comparte lo que has aprendido y lo acabarás aprendiendo del todo

Enseñar las enseñanzas que habías recibido…

Sí, pero también es cierto que con el tiempo yo tendría que ir descubriendo mi propia forma de hacerlo. Y efectivamente así ha sido porque al principio seguía las líneas de Antonio Blay y Antonio de Mello, pero últimamente estoy incorporando mucho a Geraldo Schemedling. Sólo incorporo aquello que es clave para mi vida y que he verificado. Nunca hablo de nada que no viva en primera persona. Creo que hay demasiada gente que habla de lo que ha leído, pero que todavía no vive. Procuro no hacerlo. Sólo hablo de lo que vivo. Entonces no explico, sino que describo mi propia vida. Esto da mucha potencia a lo que enseño: es vivo.  

El conocimiento es sólo información y cuando ésta puede dar resultados, siempre los mismos, significa que lo has convertido en sabiduría

Pasas a la acción…

Sí, porque el conocimiento no es suficiente. El conocimiento es sólo información y cuando ésta puede dar resultados, siempre los mismos, significa que lo has convertido en sabiduría. Cuando tu información a veces da unos resultados y a veces da otros, quiere decir que no es muy acertada y no la tienes integrada.

Es necesario un trabajo constante

Claro, por eso enseñar ¡me sirve tanto para aprender! Soy quién tiene más suerte de todos mis alumnos porque hago mis cursos continuamente y me lo recuerdo muchas veces.

Yo a menudo me olvido de lo poco que sé y entro en piloto automático…

Eso quiere decir que te has dormido. Por eso es tan peligroso que las cosas te vayan bien porque tiendes a dormirte mucho más que cuando crees que la vida te es difícil. Necesitas estar muy despierto, simplemente para mantener la felicidad.

¿Y volvemos a aprender solo cuando entramos en crisis?

No necesariamente. Pero es lo más normal. Antonio Blay siempre decía que nosotros aprendemos por discernimiento, es decir, porque queremos aprender, o por sufrimiento. Yo creo que mucha gente aprende por sufrimiento. Pero aún así llega un momento en la vida en el que tienes suficiente comprensión y entonces te das cuenta que el sufrimiento es optativo y por lo tanto empiezas a aprender por discernimiento. Pero hasta entonces, como culpas al exterior de lo que te pasa, quieres que ellos o ellas cambien. Y esto comporta mucho sufrimiento.

Debemos responsabilizarnos y esto es complicado

Sí, porque tú no puedes hacerme cambiar si yo no quiero. Y hasta que lo entiendes pasas mucho tiempo intentando que la gente cambie, que sea amable contigo, que te comprendan, que te quieran…, que no haya problemas. Estás evitando las dificultades, y esto es imposible: en la vida siempre hay. Hasta que un día dices: “¡Calla! ¡Si esto no lo puedo evitar!”- Y es cuando te preguntas: “¿Donde está el foco de poder? ¿Quién manda en realidad en mi vida? ¿Cuál es el tema central? Mi vida soy yo, ¿por qué les doy poder a los demás?”- Es entonces cuando empiezas a hacer un trabajo personal, de autoconocimiento. Es lo que marca la diferencia, creo yo. Cuando, en lugar de querer cambiar a los demás, te pones a cambiarte a ti, todo se transforma…

¿Sería como cambiar las ideas?

No estoy hablando sólo de ideas, si no de la interpretación que tú haces de la realidad. Es importante darme cuenta de que mi visión del mundo marca lo que yo siento y que no lo podré cambiar mientras continúe pensando del mismo modo.

Yo creo que mucha gente aprende por sufrimiento. Pero aún así llega un momento en la vida en el que tienes suficiente comprensión y entonces te das cuenta que el sufrimiento es optativo y por lo tanto empiezas a aprender por discernimiento

Este trabajo ¿es una puerta de entrada a la espiritualidad?

La espiritualidad es cualquier camino que me lleve a mi esencia. En cuanto que la voy descubriendo, ya estoy haciendo un camino espiritual. Puedo hacer un camino absolutamente ateo, judío, agnóstico… Cualquier camino que me aleje no lo es, por más que esté bendecido por Lamas y Obispos.

Y la esencia ¿qué es?

Es aquello que no cambia, al margen de que nuestro cuerpo sí que lo haga, al margen de que toda nuestra vida se mueva: pensamientos, emociones, sentimientos, acciones... Mi esencia es aquello que es inmóvil, aquello que siempre  está. Irla descubriendo y vivir desde ella y no desde la periferia, es hacer un trabajo espiritual profundo. Y todo cambia a mejor cuando lo haces.

Ir descubriéndolo todo poco a poco…

Esta es una parte. Es la primera, porque la esencia es como una cebolla. A medida que vas descubriendo cosas, vas más adentro. A pesar de que al final es muy posible que lo que acabes descubriendo sea la auténtica esencia, que seguramente no es personal (pero de este último punto no  puedo hablar porque no lo sé, sólo lo intuyo).

Pero llega un cierto momento en que descubro que yo ya soy, que ya era y que no era necesario ser, y que toda la búsqueda era inútil. A lo largo del camino vas trabajando ciertas capas, dejas de identificarte con los pensamientos, con las emociones y las acciones… pero todavía hay un yo que se identifica. La esencia ya era antes de que este YO fuera.

La espiritualidad es cualquier camino que me lleve a mi esencia. En cuanto que la voy descubriendo, ya estoy haciendo un camino espiritual

Es una enseñanza profunda…

Y aquí todavía no he llegado hasta el fondo. Sólo estoy a medio camino. Pero esta parte del camino sí que puedo compartirla.

¿Se podría empezar por una toma de conciencia?

Correcto. Pero, ¿qué es la conciencia? Al principio tengo que ser consciente de qué soy consciente porque toda mi atención está puesta en el exterior y yo no me incluyo. A partir del momento en que empiezo a incluirme, el yo empieza a crecer. Mientras tanto lo único que crece es el exterior, pero éste también es una parte de mi conciencia porque yo no puedo vivir fuera de lo que veo, ni de lo que comprendo. Lo que pasa es que lo divido en tres partes: Yo, el mundo y la divinidad. Pero las tres juntas crean el espacio donde yo estoy. En realidad no están separadas. Muchos místicos dicen que todo es unidad. Que tú y yo somos lo mismo. Desde su percepción es muy evidente: sólo te puedo ver ¡dentro de mi conciencia! Entonces el primer paso es ser consciente de que YO SOY. Es cuando empiezas a construir un yo sólido, que no tiembla, a quien el exterior no le hace infeliz. Pero hay un cierto momento en el que este yo tiene que disolverse.

¿Y has conocido a alguien que haya disuelto este YO?

No. Pero ¿tú podrías diferenciar el sánscrito antiguo del sánscrito medieval?

¡No!

¡Yo tampoco! Por lo tanto es posible que alguien lo haya disuelto y yo no sepa leerlo. Mi visión es siempre en función de mi comprensión. Por lo tanto quizás todo el mundo está iluminado menos yo… ¡y por eso tengo que hacer cursos!

Y la aceptación ¿sería otro factor importante en este comienzo?

La aceptación es fundamental. Fíjate que aceptación, comprensión y amor podrían ser tres sinónimos. El amor es la aceptación de lo que sucede. Si yo acepto que tú seas cómo eres, entonces te puedo amar. Pero sólo te puedo aceptar si te comprendo. En realidad cuando te miro desde la aceptación, empiezo a aceptarme y voy descubriendo más mi profundidad. Se convierte en un camino de aceptación y de descubrimiento hacia mí. A la espiritualidad puedes entrar desde caminos muy diferentes y esto también es muy bonito. Es como un diamante y lo que importa es que entres con conciencia por alguna de las caras.

Y tus alumnos, o las personas en general, ¿integran esta parte tan introspectiva, tan difícil de explicar?

Sí. Yo imparto un curso de 9 meses que se llama Aula Interior… ¡y la gente va volviendo! A pesar de que lo pagan cada mes y nadie está obligado a volver, pero al mes siguiente allí están. Y me dicen: “Mi vida personal ¡se está transformando!”- Y esto que los 5 primeros meses les prohíbo hacer ningún cambio. Sólo les pido que miren y que no toquen los defectos, por terribles que sean. Y aun así las personas me dicen ilusionadas: “¡No sé qué está pasando!”.

Al principio tengo que ser consciente de qué soy consciente porque toda mi atención está puesta en el exterior y yo no me incluyo. A partir del momento en que empiezo a incluirme, el yo empieza a crecer

¿Crees que ahora hay más personas preguntándose éste tipo de cosas?

Sí, yo creo que sí. Me parece que el mundo está haciendo un cambio. Hay una conciencia emergente. Particularmente no creo que estemos en crisis, sino que estamos en emergencia de una nueva sociedad. Por lo tanto no es una crisis económica, ni política, ni territorial, ni de valores. Es simplemente que el mundo que existía se está rompiendo a trocitos y está apareciendo otro. La cuestión es saber si nosotros sabremos impulsar el nacimiento de este nuevo mundo con suficiente agilidad porque todos los partos son dolorosos. Por lo tanto ¡hagámoslo cortito!

¿Estamos pasando del viejo al nuevo paradigma?

Sí. En el ámbito social el viejo paradigma situó a la ciencia y a la economía en el centro y esto permitió un avance espectacular. Ahora, el siguiente cambio es poner en el centro el bienestar de las personas. Dentro del bienestar obviamente está la conciencia. Por lo tanto, estamos haciendo un salto muy grande. Pero éste tiene que hacerse colectivamente, con la suma de los individuos y no todos están en el mismo punto. Pero no pasa nada…

Tú tienes alumnos que son empresarios. ¿Ellos también quieren cambiar el chip?

De hecho tengo muchos empresarios que ya están en este chip. Existe aún el problema de como hacer rentable una empresa con este nuevo chip, porque no podemos negar que cualquier empresa tiene que ser rentable ya que si no, ¡tú no puedes comprar lentejas!... En este punto estamos experimentando, descubriendo. Creo que hay muchas cosas que las intuimos, pero que todavía no conocemos bastante claramente.

... aceptación, comprensión y amor podrían ser tres sinónimos. El amor es la aceptación de lo que sucede. Si yo acepto que tú seas cómo eres, entonces te puedo amar. Pero sólo te puedo aceptar si te comprendo

¿Continuarás creando nuevos cursos?

Sí, sobre todo intento crear materiales que sean útiles. Ésta es siempre mi intención. Ahora por ejemplo, estoy haciendo un manual para incluir los valores en la empresa y de qué forma esto puede beneficiarla. Y para que todos, trabajadores, directivos, propietarios… tengan la misma formación, porque si no es un desastre. Por lo tanto hay que hacer formación de conciencia, formación de valores.

¿Y libros?

Sí, con una amiga de Madrid estamos escribiendo un libro que hablará de las ideas que más hacen sufrir a las personas. Cuando escribo un libro siempre me planteo ayudar al máximo de gente posible… y la consecuencia es que ¡todo es muy fácil! Siempre digo que lo que hago es generar utilidad para las personas, mostrándoles una caja de bombones… y claro, ¡el chocolate es tan bueno!

Debe de ser muy satisfactorio poder ayudar…

Sí, mucho. Y es una cosa que me gusta mucho. ¡Sin duda! Sobre todo porque lo hago de forma consciente y tengo esta intención. A pesar de que algunos de los libros que he escrito se han vendido muy poco…

¡Quizás algún día escribirás un best-seller!

La verdad es que siempre pienso que será un libro muy útil. ¡Quizás un día lo acierte! Pero sobre todo los escribo también para mí. Cuando yo escribo una cosa, la entiendo y una vez aquí puedo escribir otra más profunda, por lo tanto puedo entender otra todavía más profunda. Y quizás el libro que tengo que escribir ¡es el último!

Quizás es la temática…

Bueno. Escribo con la idea de que nosotros debemos cambiar nuestra manera de ver el mundo y fundamentalmente hay que cambiar la división entre buenos y malos, entre el bien y el mal. Esta es la esencia de todo. A partir de aquí, el 99% de las cosas cambian, las relaciones familiares, laborales, conmigo mismo… De repente me doy cuenta de que yo soy el origen del amor, de que tú no tienes que quererme. Por lo tanto cuando yo te miro con ganas de comprenderte, te estoy queriendo y dentro de mí ¡ya hay amor! ¿Y como lo he conseguido? ¿De donde sale este amor? Sale de mi mirada. Esta es la gran diferencia. Básicamente todo lo que escribo es siempre sobre la base de lo mismo.

Pues con los niños nos equivocamos bastante con esto del bien y el mal…

Sí, pero no pasa nada, porque si una persona no se equivoca, no puede acertar, hace lo que cree adecuado... Tú tienes derecho a equivocarte porque si no te equivocaras, la otra persona no podría aprender. Por lo tanto no nos tenemos que culpar… este es otro mundo importante, el de la culpa.

¡Y el tema de otra charla!

¡Sí!

¡Muchas gracias Daniel! Si alguna vez vas a Nepal a hacer un trekking “pequeñito”, ¿contratarás a un sherpa?… ¿un sherpa acompañando a otro sherpa?

Ja... jaa! No me lo había planteado nunca pero ¡me hace mucha gracia la idea!

Cristina Jané

 

Enlaces de interés relacionados en esta charla:

- www.danielgabarro.cat (página web de Daniel Gabarró con información sobre cursos, conferencias y similares...)

- www.aulainterior.net (el curso más profundo sobre autoconocimiento que Daniel Gabarró imparte cada año de octubre a junio, en Barcelona, Lleida y Madrid)

- www.campusdanielgabarro.com (espacio con video-cursos gratuitos. En catalán y español)

- www.BoiraEditorial.com (editorial donde se publica la mayor parte de los libros de Daniel Gabarró, muchos de ellos con PDF gratuitos)

 

 

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